En los últimos años, las olas de calor han dejado de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una amenaza recurrente. Según datos recientes del Plan contra el Calor 2025 de la Comunidad de Madrid, los veranos serán cada vez más largos, intensos y peligrosos para quienes más lo necesitan: las personas mayores. Ante esta nueva realidad, la prevención se vuelve una herramienta vital, sobre todo para aquellas personas mayores que desean continuar viviendo en sus hogares con autonomía.
En esta entrada de blog ya indicamos pautas sobre cómo detectar y cómo actuar ante golpes de calor. Con esta información, actualizaremos dicha información ante la situación de calor actual. Esto es debido a que, actualmente, es esencial poderse anticipar. Y en un contexto de temperaturas extremas, pequeñas decisiones diarias pueden marcar la diferencia entre una jornada calurosa y una urgencia médica. En las siguientes líneas, abordaremos por qué el calor afecta de forma especial a las personas mayores, cómo adaptar el hogar para protegerlas y qué señales no debemos ignorar nunca.
Índice
Riesgos del calor extremo en mayores: lo que debes saber
El envejecimiento conlleva cambios en la forma en que el cuerpo regula su temperatura. Las personas mayores suelen tener una menor capacidad para sudar, un sistema cardiovascular menos eficiente y una percepción reducida del calor. Todo ello las vuelve más vulnerables a los efectos del calor extremo.
Además, muchas personas mayores viven con enfermedades crónicas —como insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias— que se agravan durante los episodios de calor intenso. También es frecuente que tomen medicamentos que interfieren en la termorregulación o en el equilibrio de líquidos y sales minerales, como los diuréticos, antihipertensivos o psicotrópicos.
Según los datos del Plan contra el Calor 2025, se ha constatado un aumento significativo en la mortalidad durante los episodios de calor extremo, especialmente en personas mayores de 75 años. Este riesgo se incrementa cuando la persona vive sola, tiene movilidad reducida o reside en viviendas sin ventilación adecuada.
Conocer estos factores de riesgo es el primer paso para proteger a las personas mayores. Identificarlos permite tomar medidas proactivas desde el entorno familiar y garantizar que cada verano se viva con seguridad, bienestar y tranquilidad.
Reconocer un golpe de calor y actuar a tiempo
El golpe de calor es una emergencia médica que puede desarrollarse de forma rápida, especialmente en personas mayores. Se produce cuando el cuerpo ya no puede regular su temperatura y esta supera los 40 ºC, lo que puede provocar daños en órganos vitales e incluso la muerte si no se actúa con rapidez.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: piel muy caliente y seca (sin sudor), confusión o desorientación, náuseas, respiración acelerada, pulso débil, dolor de cabeza intenso y, en casos más graves, pérdida de consciencia. En personas mayores, estos signos pueden aparecer de forma más sutil, como una debilidad repentina, irritabilidad o dificultad para comunicarse.
Si se sospecha que una persona mayor está sufriendo un golpe de calor, es esencial actuar sin demora. Llévala a una zona fresca, aflójale la ropa y aplica compresas frías o paños húmedos en axilas, nuca y frente. Si está consciente, anímala a beber agua a pequeños sorbos. Pero si muestra signos de confusión grave, somnolencia o pérdida de conocimiento, llama inmediatamente al 112
Prevención en casa: cómo protegerlos día a día
La mejor forma de proteger a las personas mayores del calor extremo es adaptar el día a día con hábitos sencillos pero eficaces. En primer lugar, la hidratación debe convertirse en una prioridad. Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed, es fundamental para evitar la deshidratación. También es útil incorporar alimentos ricos en agua, como frutas, gazpachos o ensaladas frescas.
La ventilación del hogar juega un papel crucial. Mantener las persianas bajadas en las horas de más calor, ventilar por la noche o a primera hora de la mañana, y utilizar ventiladores o aire acondicionado de forma controlada ayuda a mantener una temperatura adecuada en casa. Crear “zonas frescas” en las estancias más sombrías es otra estrategia recomendada por el Plan contra el Calor 2025.
También conviene revisar la ropa: prendas ligeras, de colores claros y transpirables son más adecuadas para el verano. Además, hay que evitar salir a la calle entre las 12:00 y las 18:00 horas, cuando el calor alcanza su punto máximo. Si es imprescindible salir, debe hacerse en compañía, con protección solar y sombrero, y evitando los esfuerzos físicos.
Por último, si el familiar mayor vive solo, es recomendable establecer una rutina de llamadas o visitas diarias. Incluso una simple videollamada puede marcar la diferencia, permitiendo comprobar su estado físico y recordar hábitos preventivos. La coordinación entre familiares, vecinos y personal de apoyo puede ser clave para evitar situaciones de riesgo.
El calor extremo representa uno de los desafíos más importantes para la salud de nuestros mayores, especialmente para quienes viven solos o desean seguir residiendo en su hogar. Sin embargo, con la información adecuada, medidas preventivas bien implementadas y una red de apoyo activa, es posible reducir significativamente los riesgos y garantizar un verano más seguro para ellos.
Adaptar la vivienda y los hábitos diarios para proteger a las personas mayores, así como estar pendiente ante las señales de alerta ante un posible golpe de calor, es esencial para prevenir riesgos. La clave está en actuar antes de que surja el problema.
Recursos oficiales y enlaces útiles
Para facilitar la prevención y la actuación rápida ante episodios de calor extremo, la Comunidad de Madrid pone a disposición de la ciudadanía varios recursos clave:
https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/calor-salud – Consejos, niveles de alerta y recomendaciones actualizadas.
https://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/calo/plan_contra_el_calor_cm_2025.pdf – Documento completo con medidas preventivas.
Teléfono de Emergencias 112 – Para actuar en caso de golpe de calor u otros riesgos relacionados.
Teléfono de información 012 – Atención general y recursos sociales en la Comunidad de Madrid.
Consultar estos recursos y tenerlos a mano puede marcar la diferencia en los días más calurosos del verano.






