Por su puesto las personas mayores tienen sus dificultades y “desventajas” a la hora de aprender un nuevo idioma. Sin embargo, también tienen sus ventajas.
No caigamos en el error de restarles capacidad. Por el contrario, cuando alguien confía en nosotros y sabe motivarnos, aumenta la cantidad de cosas que podemos hacer.
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Recalquemos que no es imposible que una persona mayor aprenda un nuevo idioma. Pero a pesar de ello, sí es cierto que según crecemos, hacerlo resulta más complicado. La mayor dificultad a la hora de aprender una lengua, y de recordar lo aprendido no es producto de nuestra imaginación.
El principal motivo de que esto sea así es la plasticidad cerebral. Ésta es mucho mayor en niños pequeños, y va decreciendo principalmente a partir de la adultez.
Pero para entender la naturaleza de esta dificultad, entendamos lo que significa plasticidad cerebral en primer lugar.
La plasticidad cerebral se basa en la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas conexiones sinápticas y reestructurar las ya existentes.
¿Qué significa esto? Comencemos entendiendo cómo se produce un nuevo aprendizaje en el cerebro:
Cuando aprendes algo nuevo se crean nuevas neuronas, así como conexiones nuevas entre las diferentes neuronas ya existentes. Estas conexiones entre neuronas se llaman sinapsis. Es la sinapsis neuronal la que permite que se transmita la información de una neurona a la otra.
A través del aprendizaje, estas conexiones van cambiando: unas se fortalecen o incluso son creadas, mientras que otras se debilitan. Todos estos cambios son a los que nos referimos cuando hablamos de plasticidad cerebral.
Este proceso no deja de darse nunca en el ser humano. Sin embargo, sí puede debilitarse con el paso de los años. Es en la infancia cuando esta capacidad es más elevada. Por eso es en el colegio cuando se comienza habitualmente a aprender un nuevo idioma.
Que resulte más complicado no implica que sea imposible. Y lo que es cierto, es que una persona mayor puede contar con ciertas ventajas a la hora de aprender una nueva lengua. Esto es cierto principalmente cuando lo comparamos a un adulto joven.
Veamos las principales ventajas:
Sabiendo los puntos fuertes y los débiles que podemos tener, la siguiente pregunta será, ¿por qué hacerlo? ¿Para qué podría aprender una persona mayor un idioma nuevo, con lo que le puede costar? Veamos los principales beneficios:
Lo que está claro es que formas de estudiar una nueva lengua hay muchas, y cada vez más. Es importante adaptar el método elegido a la persona, y no del revés. Para ello, tendremos que ser conscientes de por qué la persona mayor se ha decidido a aprender un idioma. De esa forma, podremos elegir un método que potencie ese objetivo.
Por ejemplo, si su objetivo es poder hablar con otras personas, quizá podremos tratar de encontrar a alguien con quien pueda hablar. Si quiere poder escuchar música, podremos ponerle canciones para mejorar su vocabulario, etc.
También es importante saber cuáles son los puntos fuertes y débiles de la persona que tenemos delante: ¿se maneja bien con la tecnología, o tiene a alguien que le ayude con ello? Si es así, podremos valorar clases online. Si no, quizá clases presenciales cerca en la comunidad donde vive sean una mejor opción.
Respetar el ritmo de la persona y reforzar positivamente los logros que vaya teniendo será esencial para continuar. Al fin y al cabo, la práctica, la repetición y el esfuerzo es la receta para tener éxito. Para ello, tenemos que continuar motivados.