El estreñimiento es un problema muy grave y frecuente en personas mayores, ya que afecta a la calidad de vida.
La complicación más frecuente del estreñimiento es el fecaloma o impactación fecal. Consiste en tener una masa fecal dura retenida dentro del cuerpo, ya sea en el colon o en el recto. El problema es que dicha masa fecal no puede ser evacuada de una manera natural.
Además, al hacerse la masa fecal más compacta y dura con el tempo, provoca que el recto se dilate y se estire, por lo que la persona mayor se vuelve incapaz de empujar las heces al exterior y evacuar.
Es un problema grave que afecta a un 50% de las personas mayores ingresadas en instituciones geriátricas en España. Es además muy infradiagnosticada, y puede llevar a desarrollar otras enfermedades o incluso a la muerte.
Índice
Son varias las posibles causas de estreñimiento en personas mayores. Hay que tener en cuenta desde la disminución de la movilidad, una pobre higiene o la medicación hasta los estados de debilidad o confusión y la depresión.
Cuando el estreñimiento no tiene una causa patológica concreta y se perpetúa en el tiempo, hablamos de estreñimiento crónico idiopático. Si el estreñimiento se mantiene, sin recibir la persona mayor ningún tratamiento, y no puede evacuar, se desarrolla la impactación fecal o fecaloma.
Entre las causas de fecaloma en personas mayores, las más frecuentes son las siguientes:
Una vez comprendemos las posibles causas, pasemos a analizar los síntomas para poder identificar más fácilmente el problema si una persona mayor está padeciendo un fecaloma.
Irónicamente, un síntoma común podría ser el sufrir una diarrea acuosa. Esto ocurre porque las heces más duras y compactas se sitúan en la parte superior, filtrándose a través de ella las heces más líquidas, sin que la persona mayor lo pueda evitar. Esto puede llevar a un diagnóstico erróneo de diarrea, por lo que el tratamiento empeoraría los síntomas.
Por este mismo motivo, otro de los síntomas puede ser pequeñas heces que se escapen cuando se tose o se ríe o que al ir al baño la persona mayor evacúe heces pequeñas y delgadas, con forma de lápiz.
También produce diferentes tipos de molestias y dolores: malestar abdominal, calambres, dolor de espalda o cabeza o cólicos abdominales, es decir, dolores en el abdomen que incrementan su intensidad y producen contracciones, para posteriormente remitir pasado un tiempo.
Otros síntomas son que la persona mayor no quiera comer, adelgazamientos sin causa justificada, sangrado rectal, excesivo esfuerzo necesario para evacuar, pérdida de las ganas de orinar, o vientre hinchado.
También puede producir una bajada de la presión arterial, mareos, transpiración, mal aliento, hemorroides, etc.
En los casos más graves también podemos notar deshidratación, dificultades para respirar, taquicardia, fiebre o incluso otros síntomas como confusión, agitación o agresividad.
Si se notan alguno de estos últimos síntomas, será de extrema necesitad avisar a urgencias.
Lo más importante si sospechas de estreñimiento o impactación fecal será acudir al médico, para que haga la prescripción necesaria. El tratamiento farmacológico puede ser muy necesario.
Sin embargo, hay ciertas cosas que puedes hacer, ya sea para evitar un fecaloma o para ayudarte si ya tienes alguna clase de síntoma de estreñimiento.
Lo primero, será asegurarse de una dieta adecuada: la fibra ayudará a aumentar tanto el peso como la frecuencia de las deposiciones. Se recomiendan entre 10 y 60 gramos diarios de fibra vegetal, así como entre 1 y 2 litros de agua al día. También se pueden tomar otros líquidos como zumo de ciruela, café o té (ya que son laxantes naturales).
Alimentos como la manzana, alimentos de la familia del repollo, cereales, sobre todo integrales, verduras maduras y trigo son ricos en fibra. También podría venir bien cítricos, fresas, judías secas u otras legumbres. Del mismo modo, sería importante reducir el consumo de alimentos ricos en azucares y bebidas alcohólicas.
Es importante saber que se puede educar a la persona mayor para que adquiera o recupere el hábito de defecar con regularidad si lo ha perdido.
Se puede tratar de que la persona pase a diario entre 10 y 15 minutos sentado en el inodoro tras el desayuno. Si no lo ha conseguido, se puede volver a intentar tras la comida o la cena.
Si tiene alguna dificultad, se puede facilitar la tarea poniendo un pequeño cajón en los pies que los eleve al menos 30 centímetros, siendo esta una postura que facilite la evacuación debido a la propia fisiología.
Por último, la realización de ejercicio físico adaptado a la persona mayor puede favorecer los movimientos intestinales. Particularmente, serán interesantes todos aquellos ejercicios que potencian la prensa abdominal y el suelo pélvico.